Desde chico supe que quería ser médico
Mi padrino es médico y, cuando yo tenía 12 o 13 años, me llevó a conocer de cerca su trabajo. Esa experiencia me marcó. Elegí medicina por vocación, y nunca dudé.
Hoy acompaño desde esos tres lugares a personas que duermen mal, viven con estrés o atraviesan una enfermedad. Me tomo una hora para escucharte y te hablo claro, sin tecnicismos.
Años de guardias, salas de internación y consultorios en Argentina. Jefe de servicio, instructor de residentes y docente universitario.
Acompañé a mi papá durante su cáncer. Ahí entendí lo que una familia necesita de un médico, y decidí ser oncólogo.
Viví en carne propia la niebla mental, el sueño fragmentado y la ansiedad. Sé lo que es buscar una respuesta y no encontrarla.
Mi padrino es médico y, cuando yo tenía 12 o 13 años, me llevó a conocer de cerca su trabajo. Esa experiencia me marcó. Elegí medicina por vocación, y nunca dudé.
Cuando cursaba cuarto año de la carrera, a mi papá le diagnosticaron cáncer de pulmón. Acompañé todo su proceso: su deterioro y todo lo que esa enfermedad le hace a una persona y a una familia.
También vi médicos que no tenían el trato ni la empatía que un paciente necesita en ese momento. Ahí tomé una decisión.
Iba a ser oncólogo, para acompañar a los pacientes y a sus familias con una mirada que viera a la persona entera.
Me recibí de médico en la Universidad Abierta Interamericana. Hice la residencia de Medicina Interna en el Hospital Sirio Libanés de Buenos Aires, roté por el Hospital General de Catalunya en España y por el Hospital Marie Curie, y me especialicé en Medicina Interna y en Oncología Clínica en la Universidad Católica Argentina.
En paralelo me formé en cuidados paliativos y en psicología positiva, porque acompañar también es saber escuchar, sostener a la familia y transitar el duelo.
En plena formación empecé a sentir algo que no entendía: niebla mental, lentitud para decidir, me quedaba dormido en cualquier lugar. Tomografías, resonancias, estudios de sueño: todo daba normal. Pasé por medicación, psicólogos y muchas consultas, sin respuesta.
Hasta que un neurólogo se sentó conmigo una hora entera y me preguntó cómo era mi semana. El problema no estaba en ningún estudio: guardias, sobrecarga, estrés y un sueño totalmente fragmentado.
Ese médico me enseñó que escuchar es parte del diagnóstico.
Y me dio un consejo que no esperaba: buscar algo que me hiciera bien. Así llegué a la aromaterapia.
Me formé como aromaterapeuta y creé Aromadoc, mi primera marca de aromaterapia en Argentina, con fórmulas propias que usaba conmigo y con mis pacientes.
Mientras tanto seguí en los hospitales: jefe de servicio de Medicina Interna y de Oncología, instructor de residentes, docente de Semiología y médico de cuidados paliativos en internación domiciliaria.
Ya en Estados Unidos, completé mi formación en medicina naturopática y profundicé en psicología positiva. Empecé a acompañar a personas de forma virtual, integrando la medicina que aprendí en los hospitales con herramientas naturales, con foco en el sueño, el estrés y el cortisol.
En ese acompañamiento entendí el lugar que ocupan los suplementos, me formé en suplementación y así nació Lymbora: suplementos naturales de calidad, con educación detrás, para que cada persona sepa qué toma, por qué y cómo.
Elige el camino que mejor se adapte a lo que necesitas hoy.
Un espacio de una hora para entender qué te está pasando con el sueño, el estrés o tu energía, y armar juntos un plan de hábitos a tu medida. Integro lo que aprendí en los hospitales con aromaterapia, naturopatía y psicología positiva.
Mi método para bajar el estrés, dormir mejor y recuperar tu energía. Cinco encuentros en vivo, guías semanales y el Método RESET para sostenerlo en el tiempo.
Ver el programaSuplementos naturales diseñados por un médico, con ingredientes que trabajan en sinergia y la información para que sepas qué tomas y por qué.
Ir a la tienda